D. Antonio Soto Mesa (19/9/47 - 16/10/10).
Adiós a Antonio Soto Mesa
El Sábado 16 de octubre se nos fue Antonio Soto Mesa, después de casi un año de valiente lucha contra una imparable enfermedad, en la que estuvo acompañado y alentado por su familia. Creíamos que vencería, pero por desgracia no fue así y la noticia, a los muchos que lo conocíamos, nos dejó conmocionados y muy tristes.
Hoy al ponerme a escribir, pienso en fechas, datos biográficos, actividades profesionales y siento que no es este mi objetivo. Solo quiero hacerle un modesto homenaje desde el corazón, ese sitio donde, seguramente, están nuestras mejores miradas y percepciones.
Antonio, hombre versátil y dinámico, no solo era músico, docente y concertista, sino que en su juventud, por lo que sé, se atrevió con el toreo, el diseño de joyas… y seguro que todo ello lo hizo, con esa gracia especial y ese buen gusto del que hemos disfrutado.
Acaba con excelencia su carrera de guitarra, Soto Mesa, dedica un tiempo de su vida a impartir clases, dar conciertos, (en España, Estados Unidos, Canadá, Venezuela), hacer grabaciones. Pero la vida familiar le decide a apostar por una tarea menos viajera y funda en 1969 un Centro de Enseñanza Privada dedicado a la Música, que en 1980, obtiene el reconocimiento oficial del Ministerio de Educación y Ciencia, para el Grado Elemental, siendo el primero de España que lo consigue. Desde ese momento, hasta hoy, la Escuela Soto Mesa, ha realizado un camino espléndido en la formación de artistas y profesionales de la música, en un ambiente de respeto y motivación, que ha dado inmejorables frutos. Siempre rodeado de excelentes y prestigiosos profesores, hace tiempo que imparte, reconocido por la Comunidad de Madrid, el nivel Profesional.
Antonio Soto Mesa ha sido “mi jefe” durante bastantes años, pero mi apreciación va más allá, era también un compañero, un amigo. Como gestor de varias Escuelas Municipales de Música del Ayuntamiento de Madrid, desde 1989, nos brindó a mis compañeros y a mí la posibilidad de crecimiento y experiencia, unidos por una misma pasión, la Enseñanza y la Música. Su alejamiento por enfermedad nos hizo, en muchas ocasiones, sentir solos. Los claustros de profesores, los cursos de perfeccionamiento, los planes y proyectos, los viajes con nuestros chicos para dar conciertos… los cafetitos y algunas cenas también compartidas, no serán lo mismo sin su entrañable entusiasmo y su cordialidad.
Por desgracia no estará a nuestro lado, pero con la certeza de que nos está escuchando y apoyando, seguiremos el rumbo de la mano y el buen hacer de su hijo, que heredó las buenas cualidades del padre. Con ese ánimo alegre que compartimos con Antonio, deseamos seguir siendo útiles a los demás a través de nuestro trabajo.
Para su mujer Amparo, sus hijos, madre y hermanos, un afectuoso y cálido abrazo.
Siempre quedará su imagen y su presencia en nuestro sentimiento, y nos honramos de haberlo conocido.
Descanse en paz.















